Flexicar Opiniones: Coches que nunca verás en Flexicar

En el mundo del motor hay todo tipo de opiniones, pero estos coches no los tendremos nunca en Flexicar

 

En Flexicar nos esforzamos cada día en tener los mejores coches para nuestros clientes. No cualquier coche puede ser un coche Flexicar… Somos muy estrictos a la hora de gestionar la venta de un nuevo vehículo.

Y esto no significa que no tengamos coches especiales, llamativos, diferentes… Esta Hummer, por ejemplo, no se ve todos los días por la calle, sin embargo, es un Coche Flexicar.

Flexicar Opiniones Hummer
No tiene nada de malo, es un coche excelente, pero no se suele ver mucho por nuestras calles

Sin embargo, hay coches que ni con la mejor publicidad, ni con el mejor equipo de comerciales ni en el mejor de los escenarios podríamos tener en nuestros concesionarios… hasta a los mejores a veces se les va la pinza.

Hoy en El Blog de Flexicar te presentamos: 5 coches que nunca verás en Flexicar

Octoauto: Más no siempre es mejor

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Esta monstruosidad era enorme, caro y pesado… no sorprende que no haya tenido éxito alguno

A principios del siglo XX, el mundo del automóvil estaba aún en pañales. No había nada escrito en este tema, por lo que se produjeron algunos de los experimentos más locos que hemos visto en materia de coches.

Para Milton Reeves, el diseño clásico del coche, con su volante, su motor y sus cuatro ruedas se le antojaba insuficiente. En un alarde de creatividad, decidió modificar un Overland de 1910, añadiendo cuatro ruedas más y rebautizándolo como Octoauto. Esta monstruosidad contaba con un motor de 40 CV, medía más de 6,10 metros de largo y albergar cuatro plazas.

Su precio era nada menos que 3.200$ de la época, o lo que es lo mismo: 70.000 de nuestros actuales €… No hace falta decir que no se vendió ni uno.

Schilovski Gyrocar: 4 Son muchas ruedas

Flexicar Opiniones schilovski-gyrocar
No era un mal concepto, de hecho se adelantó mucho a su tiempo

El inventor del Octocar no fue el único al que el número de ruedas de los coches le pareció demasiado aburrido. Para el conde ruso Pyotr Petrovich Shilovski, 4 era un número exagerado; fue así como gracias a la propiedad de los giroscopios de mantener equilibrado un objeto a pesar de su inclinación, logró crear un avanzado y llamativo vehículo de dos ruedas, el Schilovski Gyrocar

Fue así como en 1912 durante uno de sus habituales viajes a Reino Unido, propuso a la marca Wolseley la construcción de un vehículo con el efecto giroscópico como principal cualidad… sorprendentemente la marca aceptó y se pusieron manos a la obra.

El 28 de abril de 1918 se presentó este increíble vehículo, que causó sensación entre los asistentes y el público general. La propulsión se confiaba a un motor Wolseley-Vickers de cuatro cilindros y 3,1 litros con una potencia de 20 CV que se entregaba a la rueda trasera. Más del 10% de esa potencia se destinaba a alimentar la dinamo y el motor eléctrico que mantenían girando el enorme giroscopio, de 102 centímetros de diámetro y 1,2 toneladas, a una velocidad de entre 2.000 y 3.000 rpm.

Por desgracia la Primera Guerra Mundial se interpuso en la fabricación de este vehículo tan adelantado a su tiempo. Wolseley, encargada de la producción en masa del Gyrocar centró toda su producción en la fabricación de maquinaria de guerra. Finalizada esta nunca se retomó el proyecto, quedando como una curiosa anécdota en la historia del mundo del motor.

Pininfarina X-Concept: El futuro… hoy

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Una nave espacial pudo haber circulado en nuestras calles

Los sesenta fueron años muy locos. Los diseños de los coches reflejan a la perfección el espíritu optimista de la época. El futuro parecía haber llegado para quedarse.

La marca italiana Pininfarina quiso estar a la altura de los nuevos tiempos, por lo que  desarrolló un coche que, según ellos, estuviera en sintonía con los avances que que la NASA estaba consiguiendo. Querían un vehículo lo más “espacial” posible, y vaya si lo consiguieron.

El Pininfarina X-Concept era todo lo que un amante del espacio deseaba. Sobre un chasis de un Fiat 1100, esta nave espacial destacó por ser uno de los primeros coches aerodinámicos y por su particular distribución de las ruedas.

En lugar de las tradicionales (y al parecer aburridas) dos ruedas delanteras y dos traseras, los de Pininfarina apostaron por un diseño en forma de rombo: Una rueda delantera encargada de la dirección, una rueda trasera encargada de mover el coche y otras dos a los lados para dar sustento al vehículo.

Este diseño le permitía alcanzar los 150 Km/h, 20% más rápido que un Fiat 1100. Por desgracia y a pesar de esto, ningún fabricante se interesó por este peculiar diseño y el Pininfarina X-Concept se quedó en eso… un concepto.

Ford Nucleon: Una bomba atómica con ruedas

Producto de su época, esta bomba atómica por fortuna se quedó en concepto
Producto de su época, esta bomba atómica por fortuna se quedó en concepto

No solo se ha experimentado con las ruedas y su disposición. El tema del combustible es algo que ha estado en la mente de los fabricantes desde que se sustituyó a los caballos por motores autopropulsados.

Motores diesel, de gasolina, eléctricos… mucho a ha pasado por la mente de los ingenieros, pero en 1958 la Ford coqueteó con una idea bastante particular: Un coche propulsado con energía nuclear: el Ford Nucleon

El coche no tenía un motor de combustión interna como tal, sino un pequeño reactor nuclear y una cápsula de potencia en la parte trasera que contendría un núcleo radiactivo y que se diseñó para poder ser intercambiado con facilidad, de acuerdo con las necesidades del comprador.

Como es obvio, este prototipo nunca se llegó a fabricar, aunque los diseñadores esperaban que este modelo pudiera recorrer cerca de 8.000Km sin repostar. Entre los inconvenientes estaba la imposibilidad de crear un reactor lo suficientemente pequeño y seguro, y que el optimismo de la era nuclear fue quedando oscurecido por los peligros de una guerra atómica… además ¿Os imagináis el peligro que significaría tener en las calles un coche circulando con un reactor nuclear en la parte trasera?

El Homer: Un coche hecho por y para americanos

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Único en su especia… un coche diseñado por Homer Simpson

De este no hay mucho que hablar… es un diseño tosco, feo, costoso y poco práctico. Significó la ruina para el hermano biológico de Homer Simpson por obvias razones, pero todo fan de la serie que se precie, daría lo que fuera por tener uno aparcado en su parking.

Sin ir muy lejos, un aficionado con presupuesto, tiempo libre y muchas ganas construyó el suyo propio, a partir de un BMW de 1987 para participar en la última edición de las 24 horas de LeMons (carrera celebrada en California como parodia de las 24 horas de Le Mans, en Francia). Os prometemos que si se fabrica en masa, en Flexicar lo tendremos.

 

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